Corpus



Para Fabiola Aranza Muñoz,
más allá del cuerpo



"Voy por tu cuerpo como por el mundo
tu vientre es una plaza soleada
tus pechos dos iglesias donde oficia
la sangre sus misterios paralelos
mis miradas te cubren como yedra
eres una ciudad que el mar asedia
una muralla que la luz divide
en dos mitades de color durazno"
.
Octavio Paz


"Adivinaba tu desnudez bajo la ropa…"
Konstantino Kavafis


"Y besaba tus muslos en el bosque
como en el primer día del amor"
.
Juan Antonio Masoliver Ródenas



I

Reinicias al cubrirse el horizonte
De muerte tu incesante travesía

Trasciendes el ocaso de la luna

Compartimos tu aliento vaho de bruma



II

Templada en la fragua de los dioses
Por siempre atrapada entre sus pliegues
Rodeando el misterio de las auras

En tu aroma la eternidad



III

Tu boca

Gruta Misal Verbo Tornado
Lago Atavismo Terreno Vado
Silencio Brisa Cráter Arado
Pozo Dolencia Vaso Pasado
Caudal Incienso Voz Desenfado
Crueldad Tormento Soma Pecado



IV

Atisbos de lo cierto
Principio del invierno

Inclementes
tus muslos descubiertos
celosos sometidos

Resguardan el Santo Grial



V

Hiedra escarlata tu cabello
desciende paulatina
la muralla de nuestro pecho



VI

En lontananza navegan
las goletas ondulantes

Lento deambular de tu cadera



VII

Tu ceja

Lúgubre cuervo
posado en los postigos



VIII

Valle ancestral es tu cintura
Sueño de virgen seducida

Culminación febril y desamparo



IX

Entraña de dragón

Tu corazón



X

Nuestra ruta es sed que no ha cesado

Camino infinito del secreto
remontando volcanes esplendentes

Refugiados descansamos
en tu cuello de marfil


Cuántos después de nuestra historia
beberán por tu ardor el blanco tósigo




XI

Fulgente entre tus dedos
el obsequio níveo de la fuente

La pálida esperanza que manando
incita platinada a infundir vida



XII

Bañados por la sangre del doliente
un cuerpo y otro cuerpo devorando
quemantes como espadas desgarrando
cual dagas del anhelo son tus dientes



XIII

Tras el crepúsculo
una cascada lunar ilumina
el mar acariciante de la playa

La arena desnuda de tu espalda



XIV

Pradera nevada tu frente
de azogue humedecida



XV

Tu himen

Rosa naciente

Agua de pétalos



XVI

Breve suspiro es el deseo
Granate sobre nieve epifanía
Tus labios entreabiertos dos rubíes
Antigua salamandra adormecida

Augusta semejanza con la forja
tus pechos observa y te sonroja



XVII

Tus hombros

Frágiles columnas soportando
el peso del amor



XVIII

Tus lágrimas de sangre

Lluvia tenaz de la aflicción
Negro dolor en la quimera



XIX

Quedas extenuada en los crepúsculos
recorriendo parajes innombrables
Perdida entre el ideal y lo corpóreo
Saciada con el mar que de ambos brota

Magnánimo regalo al elegido
Tersura humedecida de tu lengua



XX

Eres la argolla de oro
El límpido zafiro facetado
La carne profanada por lo áureo

Eres
un beso que tus lóbulos aguardan



XXI

Infatigables profetas de lo incierto
tus lunares

Bellos demonios que velan
el instante del silencio



XXII

El fin de la vigilia

Retorno del pagano
a tierra bendecida


Ardiendo tu mejilla



XXIII

Tu menstruo


Vino desbordado
del cáliz blasfemo



XXIV

He sembrado de nuevo semilla entre tu entraña
Mujer agradecida del regalo de savia
Las lenguas de tu pubis lo rojo en la mirada
La sangre que no brota cual del volcán la lava
El encendido tono de tu cabello malva

Has sido bendecida por el deseo que espanta
Con el líquido suave que consume toda alma
Ungida en nuestro numen sacerdotisa en calma
Anhelas ser la ofrenda que este rito proclama
Te entregas das la vida aunque no entiendas nada

Hemos logrado un mundo que cargas en la espalda
Por ello vas cantando a nuestra gloria alabanza
Te enseñoreas con besos de amante sosegada
Con antigua oración que asumes contestada
Con dolor que descubres te bautiza iniciada

Habremos sido el mismo cuando el futuro arrasa
Cuando el fuego en la pira destruye toda traza
Podrás en ese instante revelar que te amaba
El dios que hoy ha sembrado semilla mientras clama
Por ese sitio hirviente donde surge la flama

Y entonces aunque muera sabrás que en cada rama
En cada árbol que vuelve en cada flor brotada
Surgiré puro y nuevo de forma inmaculada
Renaciendo una noche como cada mañana
De mis propias cenizas al morirse la llama



XXV

Son tus muñecas
veletas rotando
por racha alevosa



XXVI

Tu voz
Salmos heréticos

Rezo atendido
en nuestra caricia



XXVII

Sencillos reflejos en el agua
Banquete de lo puro y lo irredento
Atisbo de la nieve en la montaña
Paraje en que se abisma el tiempo entero
Dominio de secretos escondidos
Camino que profana nuestro aliento

De noche nos deleita la dulzura
Tus nalgas y el secreto que allí ocultas



XXVIII

Tu nariz

Gaviota alimentada con suspiros



XXIX

Tu nuca

Bastión oculto
del centinela

Sólo por hálito
profanada



XXX

El fuego no es el fuego y es el agua
El agua no es el agua y es el viento
El viento no es el viento y es la tierra
La tierra no es la tierra y es el fuego

El tiempo son tus ojos no es el tiempo



XXXI

Tu ónfalo

Cofre de extrañas maravillas
Ciega mirada a tus amantes


Puerta al Jardín del Paraíso



XXXII

Tus párpados

Lánguido ocaso
de mirra y ámbar



XXXIII

Tus pestañas

Ensanchado velamen del bajel
Dintel a los ruegos de la vista



XXXIV

Es furia y es espasmo que se bebe
Es trigo y es la risa y el marasmo
Es vida y luz y anhelo y sal y orgasmo
Es porcelana y sed y lluvia y nieve
Es plata y oro y lumbre y hielo y greda
Es cascada y rocío tu piel es seda



XXXV

Tus manos

Mi agonía
Su éxtasis

Nuestra nostalgia es el luto del corazón



XXXVI

Ungiéndote en su templo
el mar baña de cielo
la caracola de tus pies



XXXVII

Amamos el detalle en la figura
La risa cristalina transgrediendo
El huidizo reflejo de un pasado
La leve insinuación del alabastro

Amamos
la luna resbalando entre tus ingles



XXXVIII

Bosque calcinado tu pubis
En el fuego de esta guerra consumada



XXXIX

Imagen de un futuro perecido
Reflejo del cariño despojado

Ojos sangrantes sobre tu regazo



XL

Arrasada por el miedo
Reseca sobre un lecho
Sediento de murmullos

Su boca ella humedece en tu saliva



XLI

Océano grana
de agua encendida

Tu sangre altiva



XLII

Noche tu espasmo
Tiempo de sombra
Entes brillando

Luz calcinante

Recreas y matas
nuevos amantes



XLIII

Asustada
desnuda tus senos
lentamente

Vuélvete imagen de la perenne inocencia

El árbol de cerezos
cubierto por el manto del invierno



XLIV

Tu sexo

Abrevadero del condenado
Óvalo Musgo Esencia Amizcle
Perfume etéreo
Sándalo suave
Fruto opalino

Tierra de nadie



XLV

Antiguo espejismo del desierto
impregnando tu simiente

El dulce perfume de la manzana
El sabor prohibido de los mares

Centenaria tibieza blanco néctar



XLVI

Diáfanas perlas tu sudor
recamando la memoria



XLVII

Cadena alrededor de tu tobillo

La marca de fuego del deseo



XLVIII

En el océano de la noche
aprisiono entre mis labios
la dulce perla roja de tu clítoris



XLIX

Ofrezco ante tu cuerpo mis ofrendas
besando febrilmente piel de diosa



L

Tu alma

Deidad herida
por el roto cristal
de nuestros cuerpos agónicos



* Poemas escritos durante 1996, pertenecientes al libro del mismo título, publicado en 2004 por la editorial "El Ángel del Deseo" (Guadalajara, Jal., México)