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Carlos Manuel, ¿cómo surge la película Escrito con Sangre?
Originalmente, todo comenzó con una serie de artículos que publicaba semanalmente en el suplemento “Laberinto”, de Milenio. Eran biografías de asesinos famosos. Luego, en 2007, lancé un blog con el mismo título que la columna: Escrito con Sangre. Se han editado casi medio centenar de biografías.
¿Y cómo se convirtió en una película?
Mi relación con el cine data de muchos años atrás, aunque a nivel profesional empezó con una actuación en la película Chiles xalapeños, la cual cortaron en la versión final. Actué en otras cintas, como Secreto mortal con Alejandra Adame, y mi foto aparece en Los tés de Lola como un personaje ausente; estas películas fueron dirigidas por Joshua Gil. Mi amistad con Fabrizio Prada data de muchos años atrás. Él dio varios cursos de cine en el Centro Cultural FridArte. Cuando terminó el último, nos reunimos en la sala de la casa él, Frida Mazzotti y yo, y comentamos que sería bueno producir una película. Nos entusiasmamos con la idea y decidimos coproducirla entre FridArte, Prada Films y CM CORP.
Producir una película es muy caro…
Los presupuestos que se manejan en la industria son prohibitivos; cuando pensamos en cifras de dos o tres millones de pesos, es obvio que ninguno de nosotros tenía esas cantidades. Pero, como bien dijo Susan Sontag en una entrevista que leí hace tiempo, las actuales técnicas nos permiten hacer cine a nivel profesional sin desembolsar esas estratosféricas sumas. Además, decidimos encuadrar esta cinta en el proyecto Dogma 95, liderado por el cineasta Lars von Trier, el que dirigió películas como Bailando en la oscuridad con Björk y Dogville, con Nicole Kidman. Dogma 95 te pide que ruedes las películas con los elementos del mundo real: escenarios contemporáneos, vestuarios normales, sonido in situ. Esto nos abrió la posibilidad de crear una película diferente. Es muy cercana a la estética de Festen. La celebración, la película danesa de Thomas Vinterberg. Esa cinta también es parte de Dogma 95.
¿Hubo apoyo del Gobierno del Estado?
Desde el inicio de su gestión, el gobernador Fidel Herrera Beltrán estuvo muy pendiente de la situación de la cinematografía en Veracruz y ha apoyado la realización de muchas películas. En nuestro caso, la Dirección de Cinematografía, a cargo del licenciado Próspero Rebolledo, nos apoyó con los permisos necesarios para filmar en lugares como el cementerio o cerrar algunas calles al tráfico durante la noche para poder rodar. También nos proporcionó un vehículo. Igualmente, el Ayuntamiento de Xalapa nos otorgó algunos permisos más.
Háblanos sobre los coproductores...
Somos tres: Prada Films, a cargo de Fabrizio Prada. Fabrizio es un director con amplia experiencia, su película Tiempo real se encuentra en el Guiness por ser la única realizada en una sola toma, sin cortes. También dirigió Chiles xalapeños. La segunda empresa en el Centro Cultural FridArte, a cargo de Frida Mazzotti, quien siempre se ha preocupado por el apoyo a las manifestaciones culturales y ha patrocinado eventos, muchos realizados por Licea Producciones; recordemos que entre sus patrocinios se encuentra la presentación del mimo francés Marcel Marceau en Xalapa, del Ballet de Rusia, de los Niños Virtuosos del Cáucaso, de Alejandro Filio, del Teatro Negro de Praga, etc. El tercer organismo es CM CORP, a mi cargo, que se dedica a varias actividades culturales. Estamos preparando también la producción del disco y video de Fernando Soto y las Mamis Flamencas: Bacalao.
¿Y el equipo de producción?
Tuvimos la suerte de contar con profesionales. Obviamente, el trabajo de dirección de Fabrizio Prada es de primer nivel. Pero también la gente que acudió a nuestro llamado se cuenta entre los mejores del estado. Estuvo Aurora Montes, sin cuya presencia quizás este proyecto no hubiera podido realizarse; ella es brillante planificando y poniendo orden en una situación tan complicada como es un rodaje, además de que su experiencia en varias películas la vuelve un elemento valiosísimo. Gerardo Ruffinelli se encargó de la fotografía y con eso ya existe una garantía de profesionalismo. Rafa Arcos “Geppetto” fue el sonidista, un músico que además es experto en asuntos de sonido. Joshua Gil es también director de cine y fue un apoyo tremendo, además de que sabe mucho sobre los equipos y su utilización. Y Aureliano Castillo se encargó de crear una brigada de apoyo a producción, junto con sus amigos Bersal, Pablo y Jessica.
Cuéntanos sobre los actores...
Tenemos un cuadro actoral muy amplio. Está Carlos Ortega, actor de cine y teatro, que forma parte de la ORTEUV y tiene una trayectoria amplísima. Desde la Ciudad de México acudió Mariana Peñalva, actriz de Televisa que ha aparecido en varias películas y telenovelas y ha modelado para firmas internacionales. La uruguaya Cecilia Cósero debuta en el cine mexicano, aunque ya ha participado en producciones en Uruguay, España y Argentina. Al Castillo, también actor de cine, teatro y televisión, resulta magistral a la hora de encarnar al asesino Winston Moseley. Tuvimos además la participación de gente tan destacada como Jorge Castillo, Francisco Beverido, Raúl Santamaría, Rogerio Baruch, Liliana Calatayud, Laura Moss, Julio César Flores, Guillermo Jiménez, Betania Benítez, Enrique Vásquez, Jorge Moch y Elektra. El guitarrista Fernando Soto hizo una actuación especial, igual que las Mamis Flamencas.
¿Toda la filmación se hizo en Xalapa?
Es un producto eminentemente veracruzano. Hay locaciones en el centro de Xalapa; en el cementerio Palo Verde; en los separos del Cuartel de San José; en algunos bares; en parques; en fin, en muchos sitios de esta ciudad. Nos apoyó además mucha gente; el periódico Gráfico de Xalapa y su director, el Lic. José Luis Poceros, nos otorgaron un apoyo invaluable. También Benny, dueño del bar Berry’s, Marcelo del restaurante Cariño Santo, y el dueño de El Submarino; otros fueron Giovanna Mazzotti, que prestó su casa; María de los Ángeles Meza García nos facilitó su consultorio médico; y el Hotel Xalapa nos dejó filmar en el estacionamiento.
¿Dirías que es una película xalapeña?
Sí en cuanto a su producción y rodaje; no en cuanto a que aspiramos a que sea una película que pueda verse igual en México que en cualquier país de Europa o Sudamérica. Los temas que toca son universales y además nunca se menciona dónde está ocurriendo. Para más información e imágenes, chequen la página oficial en Internet: www.escritoconsangrefilme.blogspot.com
¿De qué se trata?
Está inspirada en el asesinato de Kitty Genovese, un suceso ocurrido en Nueva York en 1964. Kitty fue asesinada en la calle por Winston Moseley, un hombre a quien nunca había visto antes. Moseley la apuñaló en tres ataques diferentes, la violó y golpeó. Lo peor es que treinta y ocho personas se asomaron a las ventanas de sus departamentos y no hicieron nada para evitarlo. El crimen se prolongó más de media hora. El escándalo fue mayúsculo no tanto por el asesinato en sí, sino por la actitud indiferente de los ciudadanos ante la violencia. Se clasificó entonces dentro de la psicología lo que hoy conocemos como “Efecto Espectador” o “Síndrome Genovese”. Un periodista apellidado Rosenthal publicó una serie de artículos en el New York Times y escribió un libro al respecto.
¿Por qué una cinta sobre un asesinato? ¿No está alejado de los temas clásicos del cine mexicano?
Hay una tendencia en estos tiempos para revisar la biografía de aquellos que han elegido la senda del crimen para perpetuar sus nombres en la historia. Hemos visto películas buenas y otras deplorables sobre asesinos reales. Cintas sobre Ted Bundy, Ed Gein, Jeffrey Dahmer, Gary Gilmore, Erzebeth de Bathory, Vlad Tepes, etc. En el cine mexicano, tenemos los ejemplos de El Castillo de la Pureza, El Evangelio de las Maravillas, Santa Sangre, Dulces compañías, Los motivos de Luz, El apando y Profundo carmesí, entre otras que recuerdo, sin mencionar los video homes realizados sobre las muertes de Paco Stanley y K-Paz de la Sierra, “La Mataviejitas” o el ataque a los davidianos en Waco. Ni hablar del cine sudamericano, donde se han realizado cintas memorables como El chacal de Nahueltoro o la espectacular Satanás, con el actor mexicano Damián Alcázar, sobre el asesino colombiano Campo Elías Delgado.
¿Es entonces una película histórica?
Está inspirada en un hecho real, pero no es una cinta estrictamente biográfica. A partir del caso, escribí el guión incorporando elementos reales, pero hay también muchos otros que son puramente especulativos, como el por qué de las reacciones de los testigos. Más que retratar un acontecimiento histórico, lo que buscamos es utilizar al suceso real como pretexto para ahondar en temas más profundos que la atroz anécdota. Intentamos mostrar que todos, el asesino, los testigos, las autoridades, la prensa, la sociedad en general, convirtieron a la víctima en un objeto y en el centro de un debate que dura hasta la fecha. En la cinta aparecen personajes de todos los estratos que, de una forma u otra, son afectados por el crimen, que lo condenan, aprueban o justifican, que se involucran. Es una historia de altas y bajas pasiones humanas. Aspiramos a contar una historia y a hacer buen cine; el tiempo y los espectadores dirán si lo hemos conseguido.