
El Arte verdadero, ese que aspira a la atemporalidad y la universalidad, toca las fibras profundas del Hombre y al conmoverlo, le devuelve su propia imagen como metáfora.
La aparente contradicción entre un árbol (un ser viviente, orgánico) y su representación a través de una escultura de metal macizo, sólo puede resolverse mediante la visión del artista y la del espectador.
Ambos, árbol vivo y árbol inerte, comparten similitudes y atributos: fuerza, majestuosidad, armonía, belleza. El simbolismo de la eternidad. Con "La Araucaria" del escultor Sebastián, la ciudad de Xalapa se ve honrada y rinde homenaje, a su vez, a la naturaleza que la rodea y enmarca desde hace siglos.
Por su visión del mundo, su depuración técnica y la trascendencia de sus creaciones, es indudable que Sebastián es el escultor mexicano contemporáneo más universal.