Los Mártires Felinos



A los gatos muertos


"Nunca olvidarás aquel gato encontrado en el jardín.
Dos escamas de agua endurecida eran sus ojos.
Morirás escudriñando el lenguaje y no sabrás nada.
Sólo que siete vidas no lograron sustentarlo"
.
Jorge Lobillo



I. Carlos Manuel

Fue el primero en morir; ya estaba escrito
que el ahogo callara sus lamentos.
La sombra de la horca era su estigma;
silente fue el instante de partida.

El grito de agonía quedó acallado;
con su adiós le brindaba bienvenida
a la llegada del Señor Matanza.



II. Absalón

El bíblico felino de ojos crueles...
¿miró acaso al morir el rostro infame?
Macabra ofrenda ante una puerta oscura,
en su cuerpo aplastado hubo un presagio.

En andas fue llevado por las tropas;
gozó de un postrer triunfo entre las manos
de aquellos que su cuerpo transportaban.



III. Paloma

Sendas alas la llevaron a otros sitios,
otros nombres, otras sombras, otros cielos.
Fue su vuelo un instante presentido;
el misterio rodeó su último aliento.

Mirar al firmamento no nos sirve;
al marcharse intuía ser peregrina,
paloma cuya sombra la eclipsaba.



IV. Absurdo

Un nombre signó su propia muerte;
el drama encarnó aquella mañana.
Los golpes, las caídas, los temblores,
aullidos que la tarde violentaron.

Fue un ser incontrolable, un poseído
de entrañas destrozadas por el fuego;
gigante consumido en agonía.



V. Sergio

Olvidados su nombre y su presencia,
la muerte lo destruyó sigilosa.
No hubo palabras ya de despedida;
el último en morir quedó acallado.

Pero en las noches de consejas junto al fuego,
cuando se recuerdan los días de la masacre,
se intuye la presencia del ausente.



VI. Canuto II "Canutillo": El Mártir

El joven fue el guerrero más valiente;
la lucha de treinta horas aún se narra.
Obtuvo una jornada de mandato;
partió dando batalla y no flaqueando.

Pequeño guerrero de ejemplar herencia
que en su nombre llevaba una promesa,
la sangre fue medalla en su pelaje.



VII. Canuto I: El Magno

Fue el General de eternas cicatrices;
el respeto a su estampa precedía.
Honraba el grado con su andar y arrojo.
Nadie osaba insultar a su presencia.

De los Dioses, el hijo más amado;
las exequias de sangre en su memoria
fueron rúbrica signando la tragedia.



VIII. Los Mártires Felinos

El signo de lo aciago se observaba;
mas nadie imaginó lo que vendría.
Cayeron uno a uno; y sus despojos
causaron el horror de lo indignante.

Los siete fueron Mártires Felinos;
la guerra nos brindó la carne humeante
de un sueño transformado en pesadilla.



* Poemas escritos durante 2005, tras el asesinato de los gatos conocidos como "Los Mártires Felinos". Se publican aquí por vez primera.